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Tabaco y Cirugía Plástica: ¿cicatrizan peor los fumadores?



A pesar de las últimas medidas para el control del tabaco, éste sigue siendo un vicio muy arraigado en nuestra sociedad. En España, un 29% de la población fuma regularmente, consumiendo de media 2481 cigarrillos por fumador y año[i]. Este dato nos hace comprender como casi 50.000 muertes anuales en nuestro país son atribuibles directamente al tabaco, y cómo cerca del 50% de todos los fumadores habituales fallecerán por causas derivadas de su uso: cáncer de pulmón, enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular (ACV)[ii]. Pero el tabaco no sólo amenaza la vida de quien lo fuma, se ha definido “fumador pasivo” como toda aquella persona que esté en contacto con el humo del tabaco en combustión o con el humo exhalado por un fumador[iii]. Hay una fuerte relación descrita entre el humo del tabaco ambiental y la muerte súbita del lactante[iv].

Dejando a un lado la mortalidad asociada al tabaco, nos queremos centrar en la morbilidad derivada de su uso, definiendo morbilidad como el conjunto de personas enfermas o víctimas de una enfermedad en un espacio y tiempo determinado, es decir, todo aquello que no mata.

El humo del tabaco contiene más de 4000 sustancias químicas potencialmente dañinas, de las cuales, más de 250 ya han probado su eficacia como agentes carcinogénicos. Nosotros nos centraremos en 3 sustancias que afectan directamente con la cicatrización: la nicotina, el monóxido de carbono y el cianuro de hidrógeno[v].