Mamas tuberosas

Mejorar el aspecto en esta alteración es posible

Actualizado | 1/Marzo/2018

Las mamas tuberosas, también conocidas como mamas tubulares, mamas caprinas o hernia areolar, son una anomalía en la base de la mama, que dependiendo del grado de afectación, se caracteriza por la ausencia de expansión del polo inferior parcial o totalmente, o de todo el diámetro de la mama. Esto obliga a la mama a crecer por la zona de mayor debilidad, que es la areola, desarrollándose con ese aspecto tubular.

CAUSAS

Son numerosas las teorías para explicar la etiología de esta malformación, considerándose de origen congénito con aparición en la pubertad. La etiología más aceptada es el engrosamiento de la fascia superficial. La fascia superficial de la región pectoral está formada por la unión de las dos capas superficiales continuación de la fascia de Scarpa (fascia abdominal superficial). Estas dos capas forman la fascia anterior del músculo pectoral, más engrosada en su parte superior, y están atravesadas por prolongaciones fibrosas con origen en la fascia profunda, llamados ligamentos de Cooper, que junto con la piel constituyen los elementos más importantes del sistema de suspensión mamario.

Un defecto de desarrollo en estos ligamentos y el engrosamiento en la fascia superficial, conllevarían al desarrollo de una mama tuberosa.

Otras teorías apuntan al déficit de vascularización a la zona pectoral por una malformación vascular congénita, trastornos hormonales, infecciones congénitas o traumatismos locales del botón mamario.

DIAGNÓSTICO

El carácter tuberoso de una mama no aparece hasta el desarrollo puberal, cuando en la telarquia comienza a desarrollarse la glándula mamaria. El diagnóstico será clínico y definitivo una vez concluido el desarrollo puberal y la malformación sea evidente.

CLÍNICA:

En función de la gravedad en la anomalía de la base de la mama podemos distinguir 3 grados:

I. Hipoplasia de cuadrante inferiomedial, la más frecuente (56%).

II. Hipoplasia de los dos cuadrantes inferiores, con una frecuencia del 26%. Diferenciamos dos subtipos:

  a. Con Piel suficiente en la región subareolar.

  b. Con Piel insuficiente en la región subareolar.

III. Hipoplasia de todos los cuadrantes, presentando una base mamaria mínima, la menos frecuente (18%).

TRATAMIENTO

El planteamiento quirúrgico se realizará en función del grado, apareciendo numerosos casos intermedios donde la experiencia y el conocimiento de esta patología son esenciales para su adecuado abordaje.

El punto clave del tratamiento consiste en debilitar el anillo fibroso basal para ampliar la base de implantación mamaria y crear un surco submamario adecuado y en armonía con el resto de la anatomía de la paciente. El momento ideal para llevar a cabo la cirugía es tras la pubertad, una vez la glándula esté completa desarrollada.

Excepto en los grados menos severos, la cirugía de la mama tuberosa suele precisar de una prótesis de silicona para lograr un volumen adecuado y así expandir las áreas hipoplásicas. Los procedimientos variarán en función del grado de severidad, pero todas tendrán en común la sección del anillo fibroso, la reconstrucción areolar, y el diseño de un colgajo dermoglandular. La vía de acceso de elección en estas pacientes es la periareolar, que además servirá para reconstruir la misma.

Cirugías en función del grado de severidad:

En aquellos casos de menor gravedad, que sería un subtipo muy leve del grado I, la alteración suele tratarse de un diámetro areolar excesivo, siendo la base de implantación normal al final de la telarquia. En estos casos, la solución más adecuada consiste en la desepidermización periareolar circunferencial aislada (Mastopexia en patrón de Benelli) o asociada a un procedimiento de resección vertical (Mastopexia en patrón de Lejour), lo que conseguiría reducir la areola y elevar la mama, consiguiendo un aspecto más natural y atractivo. Para encontrar más información sobre estos procedimientos, consulte nuestro apartado Elevación de mama.

Grado I: En este subtipo, la hipoplasia está limitada al cuadrante inferomedial y por ello el volumen de la mama suele ser suficiente. La intervención se realizará para distribuir de manera adecuada la glándula mamaria y rellenar el cuadrante deficitario. Además, en estas pacientes, suele estar abombado el polo inferolateral, dando un aspecto envejecido a la mama. El exceso de tejido de la zona inferolateral puede servir para crear un colgajo glangular que rellene el polo inferomedial. En casos muy leves, el defecto se puede corregir mediante lipofilling.

Grado II: Como explicamos anteriormente, el polo inferior está completamente hipoplásico, por lo que habrá que conseguir un volumen adecuado para expandirlo y crear un nuevo surco submamario completo. En muchas ocasiones no existe suficiente piel como para expandir el polo, y tenemos que reclutar parte de piel abdominal.

Principalmente podemos distintas técnicas para corregir el grado II de las mamas tuberosas:

1. Técnica que incluye prótesis (También conocida como Técnica de Puckett): Tras la reducción de la areola, se realiza una incisión periareolar y se despega la glándula de la piel inferior de la mama hasta alcanzar la zona donde vamos a reconstruir el nuevo surco submamario. Tras esto, se separa la glándula del músculo pectoral, hasta que, a la misma altura del pezón, pero en la cara posterior de la mama, se realiza un corte horizontal de posterior a anterior. De este modo la glándula nos queda dividida en dos partes, una superior y otra inferior. El colgajo inferior será la que nos ayude a expandir el polo inferior de la mama. Una vez separados los colgajos se puede colocar la prótesis de silicona. Es preferible colocar el implante en un plano submuscular para protegerla de la contaminación de los conductos galactóforos seccionados al separar los colgajos superior e inferior de la glándula mamaria. Tras esto se cerrarían las incisiones. El problema de estas técnicas es que puede dejar una deformidad en Doble Burbuja, en caso que el surco original esté muy marcado o que la piel reclutada del abdomen sea muy gruesa en comparación con la de la mama. Conozca más de la deformidad en Doble Burbuja en el apartado Complicaciones de la sección Prótesis.

2. Técnica sin prótesis (Conocida como técnica de Ribeiro): Al igual que la técnica anterior se realiza una incisión periareolar, pero en este caso se realiza un corte transversal a la mama por debajo de la areola y llegando hasta la fascia del músculo pectoral, dividiéndola en 2 colgajos. El colgajo superior es el que conservará el complejo areola-pezón, mientras que el otro será el encargado de dar volumen y expandir el polo inferior, tras plegarlo sobre sí mismo. Por último, se cerrarían las incisiones periareolares.

3. Otras técnicas: en función de la severidad dentro del grado II, algunos cirujanos proponen otras soluciones como lipofilling o realizar una reconstrucción en dos tiempos con el uso de expansores.

Grado III: Es el grado más severo y suele tratarse de mamas hipoplásicas con un anillo fibroso que constriñe todos los polos, presentando un gran déficit de piel. En ocasiones requiere de varias cirugías para conseguir el mejor resultado, ya que el déficit de piel obliga a colocar expansores submusculares para lograr mayor cobertura cutánea. En un segundo tiempo se retiraría el expansor, colocando una prótesis definitiva y se realizaría la reducción de areola.

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